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Vergüenza y decepcion

Vergüenza y decepcion

No sorprende, pero igualmente genera desazón. La ilusión siempre está, a pesar de que River partido a partido, jugaba exponencialmente peor. Fue como el partido de Boca Unidos, un calco, tal vez peor, pero sin suerte. Este fue la suma de todos los partidos del campeonato, pero sin individualidades y con una gran cuota de miedo. Sin agallas, sin futbol, sin amor propio, sin táctica ni técnico, River perdió 1 a 0 contra Patronato por la fecha 37 del Nacional.

Nos han humillado a lo largo de este campeonato carniceros, carpinteros, albañiles, y todo oficio de medio tiempo que pueda existir en al argentina. Bajo la premisa de que River no juega el Nacional B, sino la Premier League, el equipo del aprendiz de Jota Jota López no ha hecho más que agigantar a los rivales desde su propio miedo. La percepción temerosa del cuerpo técnico y jugadores, ha potenciado a un Patronato, que poco más se ha presentado como una especie de “Bayern Munich”: compacto, ordenado, letal en pelota parada e inteligente para jugar. Desde el terror, River supo transformarse en un equipo amateur: desordenado y desconcentrado en defensa, incapaz de pasar la pelota y alarmantemente impreciso a la hora de definir.

Cuando un club está podrido por dentro, nada sale bien. Cuando un club está devastado por dentro, la máxima figura, aquel que no erra, aquel que jamás se equivoca, comienza a errar. Cuando todo anda mal por la institución, las pelotas que son gol van al palo. Cuando todo es improvisación desde lo institucional, un penal “regalado” puede malograrse fácilmente ¿O no era obvio que el penal debía patearlo Trezeguet?. ¿Almeyda no vio que Domínguez pateó todos los tiros libres a la barrera? ¿Almeyda no sabe que era demasiada responsabilidad dejarle ese penal a un Chori que sufre mucho la presión de los partidos? Almeyda pudo haber designado a Trezeguet, campeón del mundo y con algunos goles en Europa. Pero no. Almeyda dejó que patee Domínguez, que, como todo ser humano, puede errar. Almeyda facilitó ese error. La presencia de Bou (con menos de un partido completo en todo el campeonato) no hizo más que demostrar la incapacidad del entrenador para llevar a este equipo a Primera División.

Gracias a este presidente y el cuerpo técnico, River vuelve a posicionarse como el hazmerreír del futbol argentino. El ascenso será un milagro: Dependemos de Ferro y Desamparados y de al menos un empate el Monumental. El equipo se ha cansado de demostrar que no esta preparado ni capacitado para jugar finales. Y si llega la Promoción, creo que lejos estará de ser infartante, ya que River no irá como candidato: en la promoción la ventaja deportiva del rival obliga al millonario a hacer algo que mucho le cuesta pronunciar: ganar

No hay análisis futbolístico. Todas las variantes se han agotado. Con la certeza de que River jugará otro partido mediocre ante Almirante Brown, sólo queda no volver a repetir los errores del campeonato del descenso. Para esto, River debe mantener el equipo y no apostar a jugadores que tiene pocos minutos de juego. Pedir que el equipo gane un partido decisivo es demasiado, pero al menos, con un empate y la ayuda de Dios (que ya sabemos para qué equipo simpatiza), esperar a que los otros equipos no sumen.

Facundo Adamoli
@facuadamoli

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